El juego en la infancia

El juego es una actividad social propia del ser humano que se da en todas las edades. Nos permite desinhibirnos y conectar emocionalmente entre nosotros mientras pasamos un rato lúdico y placentero. Para los niños es aún más importante: les permite comunicarse en gran medida con el mundo que tienen alrededor.

Así lo recoge el artículo siete de la Declaración Universal de los Derechos del niño, exponiendo que el niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación. Y añade que la sociedad y las autoridades públicas deben promover el goce de ese derecho.

Imagen del Blog de la Escuela Infantil Booma sobre los niños y el juego

Inma Marín, experta en juego, desarrollo y educación explica en el siguiente vídeo cuáles son los beneficios del juego para el desarrollo infantil y cuál es el papel de padres, madres y educadores como garantizadores y favorecedores del juego de los niños.

El valor del juego en la infancia

Hablando de manera general, se puede afirmar que el juego desarrolla la personalidad del niño. De una forma más concreta y teniendo en cuenta los diferentes ámbitos madurativos, lo hace de la siguiente manera:

  • Coordina su actividad cerebral con los movimientos del cuerpo en el ámbito psicomotor.

  • Desarrolla su forma de comprender e interpretar la realidad y a sí mismo en el ámbito intelectual.

  • Se interrelaciona con adultos e iguales en el ámbito social.

  • Le permite valorarse a sí mismo de una manera positiva y ajustada a sus capacidades en el ámbito emocional.

  • Estimula la creatividad de los niños en el ámbito psicológico.

Como destaca Marisol Justo de la Rosa, a través del juego el niño va incorporando nuevos aprendizajes en su vida cotidiana. Cuando un niño juega está concentrado y es capaz de reflexionar, imaginar, fantasear y, lo más importante, es feliz. Y esta felicidad contribuye a fomentar su dimensión creativa.

El juego, además de ser una necesidad biológica, es un vehículo de expresión para las emociones. En los primeros dos años de vida, los niños no saben jugar solos, simplemente exploran e investigan lo que les rodea. De los dos años en adelante, favorecido por el uso del lenguaje, comienzan a compartir el juego con sus semejantes. Esta etapa les permite lograr aprendizajes más elaborados ya que está modificando la naturaleza de sus juegos: es capaz de expresarse y ha mejorado considerablemente su motricidad. Para que los niños jueguen plenamente es necesario que los adultos creen un espacio afectivo de seguridad en el que no tenga que estar pendiente de aprobaciones o reprimendas.

Elinor Goldschmied, que ha sido considerada como una de las expertas más prestigiosas en el ámbito de la Educación Infantil, fue la creadora de la propuesta pedagógica denominada La cesta de los tesoros, que consiste en llenar un cesto con objetos que pertenecen a la vida cotidiana para que el niño los vaya descubriendo. A través de éste juego heurístico, Goldschmied defendía la importancia del respeto hacia el momento madurativo y evolutivo del niño durante el primer año de vida. En este juego el adulto es sólo un observador que no interfiere en la actividad del niño. Es éste último quien actúa desde su voluntad construyendo su aprendizaje.

El juego como recurso pedagógico

El juego es una actividad que tiene un alto potencial educativo. La  pedagogía  moderna  ha  considerado  el  juego  y  el  juguete como  recursos educativos de primer orden y ha ilustrado ampliamente sus efectos en el desarrollo y  la  socialización  de  los  niños. A día de hoy, la mayor parte de los Proyectos Educativos utilizan el juego como hilo conductor. Considerado el mecanismo de aprendizaje más importante para el niño, el juego:

  • Posibilita el aprendizaje, el desarrollo y la felicidad de los niños.

  • Se trata de uno de los primeros elementos transmisores de cultura.

  • Es un medio socializador para la enseñanza y transmisión de los valores.

  • Permite el desarrollo de la psicomotricidad, inteligencia y afectividad de los niños.

  • Funciona como un gran instrumento para solidificar conocimientos.

  • Es un gran vehículo de comunicación y estrecha las relaciones entre los padres, la familia y los niños.

  • Hace que los niños vayan ganando autonomía y desarrolla sus competencias sociales.

  • Permite que los niños aprendan a establecer límites y canalizar sentimientos.

Nuestros pequeños aprenden a convivir jugando, a respetar a los demás, a resolver conflictos, a cooperar entre ellos y a tolerar las pequeñas frustraciones diarias. Además, el juego es un gran vehículo de comunicación que permite estrechar las relaciones entre los padres, la familia y los niños.

¡Dediquemos tiempo a jugar con nuestros hijos!

Escuela Infantil Booma