Charla sobre desarrollo psicoevolutivo y conducta infantil

El próximo 10 de mayo tendrá lugar en Booma la segunda edición de la charla Desarrollo psicoevolutivo y conducta infantil. Será impartida por el equipo de la Fundación Madre de la Esperanza de Talavera de la Reina. En Booma llevamos trabajando con ellos desde sus inicios en temas relacionados con el Desarrollo Infantil y la Atención Temprana.

Logos de la Escuela Infantil Booma y de la Fundación Madre de la Esperanza.

En Booma consideramos parte de nuestros objetivos no sólo atender y educar a los más pequeños, sino acercar a los padres el conocimiento de los expertos. Así, entre todos, tratamos de mejorar la educación y el desarrollo infantil. Contaremos con la participación de una psicóloga y especialista en Desarrollo Infantil y Atención Temprana, un fisioterapeuta y una logopeda.

Se trata de una actividad gratuita con una duración aproximada de dos horas. Si estáis interesados en asistir, os rogamos que lo comuniquéis en el propio Centro o que enviéis un correo electrónico a la siguiente dirección: info@guarderiabooma.com.

¡Os esperamos!

El juego en la infancia

El juego es una actividad social propia del ser humano que se da en todas las edades. Nos permite desinhibirnos y conectar emocionalmente entre nosotros mientras pasamos un rato lúdico y placentero. Para los niños es aún más importante: les permite comunicarse en gran medida con el mundo que tienen alrededor.

Así lo recoge el artículo siete de la Declaración Universal de los Derechos del niño, exponiendo que el niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación. Y añade que la sociedad y las autoridades públicas deben promover el goce de ese derecho.

Imagen del Blog de la Escuela Infantil Booma sobre los niños y el juego

Inma Marín, experta en juego, desarrollo y educación explica en el siguiente vídeo cuáles son los beneficios del juego para el desarrollo infantil y cuál es el papel de padres, madres y educadores como garantizadores y favorecedores del juego de los niños.

El valor del juego en la infancia

Hablando de manera general, se puede afirmar que el juego desarrolla la personalidad del niño. De una forma más concreta y teniendo en cuenta los diferentes ámbitos madurativos, lo hace de la siguiente manera:

  • Coordina su actividad cerebral con los movimientos del cuerpo en el ámbito psicomotor.

  • Desarrolla su forma de comprender e interpretar la realidad y a sí mismo en el ámbito intelectual.

  • Se interrelaciona con adultos e iguales en el ámbito social.

  • Le permite valorarse a sí mismo de una manera positiva y ajustada a sus capacidades en el ámbito emocional.

  • Estimula la creatividad de los niños en el ámbito psicológico.

Como destaca Marisol Justo de la Rosa, a través del juego el niño va incorporando nuevos aprendizajes en su vida cotidiana. Cuando un niño juega está concentrado y es capaz de reflexionar, imaginar, fantasear y, lo más importante, es feliz. Y esta felicidad contribuye a fomentar su dimensión creativa.

El juego, además de ser una necesidad biológica, es un vehículo de expresión para las emociones. En los primeros dos años de vida, los niños no saben jugar solos, simplemente exploran e investigan lo que les rodea. De los dos años en adelante, favorecido por el uso del lenguaje, comienzan a compartir el juego con sus semejantes. Esta etapa les permite lograr aprendizajes más elaborados ya que está modificando la naturaleza de sus juegos: es capaz de expresarse y ha mejorado considerablemente su motricidad. Para que los niños jueguen plenamente es necesario que los adultos creen un espacio afectivo de seguridad en el que no tenga que estar pendiente de aprobaciones o reprimendas.

Elinor Goldschmied, que ha sido considerada como una de las expertas más prestigiosas en el ámbito de la Educación Infantil, fue la creadora de la propuesta pedagógica denominada La cesta de los tesoros, que consiste en llenar un cesto con objetos que pertenecen a la vida cotidiana para que el niño los vaya descubriendo. A través de éste juego heurístico, Goldschmied defendía la importancia del respeto hacia el momento madurativo y evolutivo del niño durante el primer año de vida. En este juego el adulto es sólo un observador que no interfiere en la actividad del niño. Es éste último quien actúa desde su voluntad construyendo su aprendizaje.

El juego como recurso pedagógico

El juego es una actividad que tiene un alto potencial educativo. La  pedagogía  moderna  ha  considerado  el  juego  y  el  juguete como  recursos educativos de primer orden y ha ilustrado ampliamente sus efectos en el desarrollo y  la  socialización  de  los  niños. A día de hoy, la mayor parte de los Proyectos Educativos utilizan el juego como hilo conductor. Considerado el mecanismo de aprendizaje más importante para el niño, el juego:

  • Posibilita el aprendizaje, el desarrollo y la felicidad de los niños.

  • Se trata de uno de los primeros elementos transmisores de cultura.

  • Es un medio socializador para la enseñanza y transmisión de los valores.

  • Permite el desarrollo de la psicomotricidad, inteligencia y afectividad de los niños.

  • Funciona como un gran instrumento para solidificar conocimientos.

  • Es un gran vehículo de comunicación y estrecha las relaciones entre los padres, la familia y los niños.

  • Hace que los niños vayan ganando autonomía y desarrolla sus competencias sociales.

  • Permite que los niños aprendan a establecer límites y canalizar sentimientos.

Nuestros pequeños aprenden a convivir jugando, a respetar a los demás, a resolver conflictos, a cooperar entre ellos y a tolerar las pequeñas frustraciones diarias. Además, el juego es un gran vehículo de comunicación que permite estrechar las relaciones entre los padres, la familia y los niños.

¡Dediquemos tiempo a jugar con nuestros hijos!

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La televisión y los niños: consejos y orientaciones

El uso de la televisión y de otras pantallas tales como el ordenador, el teléfono móvil o las tabletas se ha convertido desde hace algunos años en algo habitual y cotidiano. Los niños de hoy en día pasan muchas horas delante de estas pantallas. Eso es algo que no siempre tiene por qué ser bueno. De hecho, la Academia Americana de Pediatría recomienda, como norma general, evitar que los niños vean pantallas hasta los dos años de edad al considerar que se producen más efectos negativos que positivos.

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La sobreestimulación

Para un niño pequeño la sobreestimulación puede encontrarse en detalles que para los adultos pasan desapercibidos. Por ejemplo, un contenido televisivo con luces intermitentes, destellos, cambios bruscos de imagen o movimientos rápidos puede tener potencialmente efectos adversos sobre el cerebro de un niño pequeño en pleno desarrollo.

En el año 2011, Dimitri Christakis, director del Centro para la Salud, el Comportamiento y el Desarrollo Infantil de Estados Unidos, publicaba un artículo en la prestigiosa revista Pediatrics en el que se relaciona el visionado del programa de televisión Bob Esponja con la aparición de problemas de aprendizaje y de autocontrol en niños de 4 años. En opinión de Christakis, el problema radica en el ritmo extremadamente rápido de los dibujos para niños de estas edades.

En otro estudio realizado en la Universidad de Georgetown se llevó a cabo el análisis de ciertos DVD supuestamente educativos dirigidos a niños menores de 3 años y se identificaron hasta 7,5 cambios abruptos de escena por minuto. Obviamente, esto es algo imposible en la vida real. Como apunta Catherine L´Ecuyer en su libro Educar en el asombro, “no es de extrañar que los niños se aburran, se impacienten y se pongan nerviosos una vez que vuelven al ritmo del mundo real”.

Existen otros muchos estudios en este sentido que relacionan el consumo de televisión y videojuegos con problemas de atención o de impulsividad, así como el número de horas de televisión durante la infancia con el riesgo posterior de presentar problemas de atención y trastornos en el aprendizaje. De hecho, pediatras norteamericanos lanzaron hace algún tiempo el mensaje Primum no nocere para concienciar a la comunidad científica sobre la importancia de desaconsejar el uso de pantallas durante la infancia.

En el caso de España, la Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) realizó un sondeo en el año 2004 en el concluyeron que el 40% los niños españoles empiezan a ver la televisión entre los 3 y 4 años (cada vez en mayor medida en soledad) e invierten una media diaria de 218 minutos. El informe constata, además, que cerca del 45% de las familias no es capaz de percibir el riesgo de unos malos hábitos de consumo televisivo para sus hijos.

Consejos y orientaciones

Muchos niños invierten, por tanto, un gran número de horas en ver programas de televisión que tienen una influencia directa en su percepción del mundo y de la realidad social. Hemos de tener en cuenta que un niño no es capaz de distinguir la ficción de la realidad como lo hace un adulto y tienden a creer todo lo que ven. El hecho de dosificar la cantidad y la calidad y de establecer unas normas claras para su visionado, puede hacer que la televisión cumpla un papel estimulante y educativo para nuestros hijos.

Marisol Justo de la Rosa, en su libro Temas que preocupan a los padres sobre la educación de sus hijos, expone una serie de recomendaciones sobre el uso de la televisión:

  • Procurar que la televisión esté apagada durante la mayor parte del día y no tenerla encendida mientras se están haciendo otras cosas.

  • Situarla en habitaciones poco frecuentadas (normalmente siempre suele estar en el salón).

  • Es aconsejable que los niños no pasen más de una hora y media al día viendo televisión.

  • Es conveniente planificar con antelación el horario de visionado y restringirlo a un programa determinado.

  • No dejar que los niños asuman la iniciativa y acompañarles, siempre que sea posible, para que puedan compartir sus inquietudes.

  • No usar la televisión como si fuera una niñera.

  • Ser siempre claros y directos cuando se pretenda que el niño deje de ver la televisión. Es aconsejable que ese momento coincida con el fin de un programa. A nadie le gusta quedarse a medias de un programa que está viendo.

  • Es imposible que un niño use la televisión de un modo saludable si sus padres la emplean de manera inconveniente.

Estas pautas pueden ayudar a no hacer un uso abusivo de la televisión y que ésta, bien empleada, llegue a convertirse en un aliado educativo para nuestros hijos. Es cierto que, hoy en día, muchos padres tienen que seguir trabajando después de la jornada laboral y en ocasiones lo más sencillo es sentarles delante de alguna pantalla para que no molesten. Este comportamiento puede llegar a convertir el uso de la televisión en una rutina de la que sea difícil desprenderse después. Es importante hacer esfuerzos y proponer alternativas a la televisión: jugar a juegos de mesa, ir al parque, hacer deporte o leer cuentos, por poner algunos ejemplos.

Es innegable que la televisión se ha convertido en una realidad cotidiana ineludible, pero si realmente deseamos que ésta tenga un papel educativo en la vida de los niños es importante establecer ciertas normas cuando son pequeños y mantenerlas a medida que van creciendo.

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El control de esfínteres y la retirada del pañal

A lo largo de nuestra historia como Centro Infantil hemos podido comprobar que el verano es la época más indicada para tratar de retirar el pañal a los niños, siempre y cuando éstos hayan alcanzado ya una madurez suficiente. Para dar este paso debemos tener claros ciertos conceptos antes de poder alcanzar este hito en el desarrollo y evolución de nuestros hijos.

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La retirada del pañal

La retirada del pañal es un proceso largo que comienza mucho antes de su planteamiento. Sigue toda una labor educativa en diferentes ámbitos: desde el trabajo del lenguaje, el conocimiento corporal o la atención hasta la creación de rutinas. Poner atención en todos estos puntos nos ayudará en el proceso y contribuirá beneficiosamente en el desarrollo del niño y su independencia.

El control de esfínteres se puede abordar entre los dos y los tres años, aunque fijar un horizonte temporal sólo es orientativo, pues cada niño cuenta con unas características individuales que lo diferencian de los demás y hay que respetar siempre sus ritmos y necesidades. En nuestro entorno, en el que los niños se incorporan a los colegios con tres años de edad, las familias sienten cierta urgencia de que sus hijos den el paso antes de este momento, pero se hace necesario resaltar que dicho control es el resultado de un proceso madurativo en tres áreas diferenciadas: fisiológica, emocional y cognitiva.

¿Cuándo quitar el pañal?

Por un lado es necesaria la maduración fisiológica, en la que los músculos más importantes que intervienen en el proceso estén preparados. Se trata de que el niño sea capaz de aguantar durante un tiempo prolongado (alrededor de 2 horas) sin estar constantemente yendo al baño. También hay que tener en cuenta que el control nocturno suele producirse más tarde que el diurno (algunos niños llegan incluso hasta los 4 ó 5 años).

Por otro lado, a partir de los dos años es cuando los niños suelen comenzar a prestar atención durante más tiempo. Esta capacidad de atender es vital para obtener éxito con el uso del orinal. Es en este momento evolutivo cuando empiezan a interesarse por el conocimiento de su propio cuerpo, se consolida el lenguaje y se produce una autonomía motora. Existen ciertas manifestaciones que nos indican que el niño puede tener esa madurez necesaria, como por ejemplo:

  • Cuando el niño permanece seco en el día durante dos o tres horas seguidas.

  • El niño, después de hacer pis o caca, lo manifiesta verbalmente, comenzando a adquirir conciencia de ello.

  • Cuando el niño hace una pausa breve durante el juego para hacer pis. Esto nos puede indicar que conoce las sensaciones de su cuerpo que posteriormente le marcarán que es hora de hacer pis.

  • Cuando empieza a comprender la ubicación espacio – tiempo, dentro – fuera.

  • Que el niño sea capaz de expresar verbalmente o con gestos su deseo de sentarse en el orinal o que busque al adulto si se siente manchado. Siempre sabiendo distinguir si los que los niños están demandando es llamar nuestra atención.

  • Se siente incómodo con pañales, intenta quitárselos o prefiere estar sin ellos (teniendo siempre en cuenta el primer punto).

Es importante tener en cuenta que las preocupaciones excesivas de control de esfínteres por parte de los adultos, familiares o maestros pueden dificultar la adquisición de este hábito. Del mismo modo, un ambiente relajado y el hecho de no centrar la atención constantemente ni de mostrar un exceso de preocupación por este tema favorecen la conciencia de adquisición, facilitando el control de esfínteres sin necesidad de presionar a los niños antes de los 4 años.

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Escuela Infantil: el mejor lugar para nuestros hijos

La Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) ha publicado recientemente una nota de prensa, titulada ¿Con quién dejamos a nuestros hijos?, en la que explican por qué una Escuela Infantil es el lugar más apropiado. Cuando surge la necesidad o la voluntad de dejar a nuestro hijo al cuidado de otras personas, comienzan a aparecer dudas y preguntas. Es cierto que hoy en día existen muchas y variadas ofertas, sin embargo es importante tener claro qué alternativas de las que se nos plantean ofrecen un entorno seguro y adecuado para el desarrollo de nuestros hijos.

Patio grande con césped de la Escuela Infantil Booma

Las madres de día

Recientemente se han publicado ciertas informaciones acerca de la labor que realizan las madres o padres de día, llegando en ocasiones a afirmar que se trata de una actividad regulada. Es importante saber que las madres y padres de día no están regulados como tal en España (a excepción de Navarra) y se trata de una actividad no supervisada ni controlada por las administraciones. Se debe tener en cuenta que no garantizan ni el carácter educativo ni la preparación para estar con los niños y que las casas pueden no estar adaptadas para las actividades de los pequeños.

Otras modalidades parecidas a las madres de día son las canguros o las denominadas casas nido. Este tipo de fórmulas no son recomendables por varias razones fundamentales:

  • El espacio no está pensando para los niños y suelen ofrecer muchos peligros.

  • No disponen de los recursos físicos y pedagógicos que necesita el niño ni de personal cualificado de los que disponen los centros educativos.

  • No existe cobertura legal en España.

  • Su modelo de funcionamiento se basa en el cuidado de los niños y no en ayudarles a conseguir su máximo desarrollo.

Ludotecas

Las ludotecas son establecimientos cuyo objetivo principal es garantizar el derecho del niño y del joven menor de edad al juego. Esto es, espacios pensados para que el niño juegue el tiempo en que asista. En algunas Comunidades Autónomas y en algún municipio están reguladas sus instalaciones y funcionamiento siendo común que cuando se habla de la asistencia de menores de 4 años, éstos deban estar acompañados de la persona legalmente responsable del menor o de cualquier otra persona adulta autorizada por aquélla. Ésta consideración provoca que la mayoría de las ludotecas sean exclusivamente para niños mayores de cuatro años.

Se trata de centros en los que la formación del personal que atiende a los niños no es la precisa ni en los que se tiene en cuenta el desarrollo integral del niño. Tan sólo es un espacio en el que poder jugar, en ocasiones tan sólo en compañía de los padres.

En los últimos tiempos, además de las ludotecas, es posibles encontrar Academias de idiomas que, bajo la excusa del aprendizaje temprano de otro idioma, están suplantando la función de las Escuelas Infantiles. Al igual que las ludotecas, estos espacios no están adaptados para niños tan pequeños ni su personal está correctamente preparado.

La Escuela Infantil

Es sin duda el lugar adecuado. Son Centros expresamente preparados para la educación y el desarrollo de los niños, atendidos por profesionales con la debida formación para ello. Se trata de establecimientos regulados que están sujetos a inspecciones educativas periódicas que garantizan su correcto funcionamiento. Según la legislación vigente, pueden acoger a los niños desde los cero años y se encuentran expresamente pensados para ellos desde el punto de vista de instalaciones, materiales y formación de los profesionales que allí trabajan.

Las Escuelas Infantiles están obligadas por ley a tener un Proyecto Educativo que garantice el correcto desarrollo de los niños y que dé respuesta a las necesidades establecidas por el Ministerio de Educación para el primer y el segundo ciclo de Educación Infantil. En Booma, el currículo se distribuye por edades tal y como establece la Ley de Educación vigente. Además, se debe tener en cuenta que existe un máximo número de alumnos por educador (ratio) según las diferentes edades de los niños, de manera que sea posible atender de una manera adecuada a las necesidades individuales de cada alumno.

Hoy en día sabemos de la importancia que tienen los primeros años de vida en la formación de la personalidad y en la adquisición de conocimientos. Existen estudios que determinan que los beneficios de una buena educación infantil son claros y prácticamente universales y que tienen un impacto positivo en los resultados a nivel escolar a largo plazo.

Es importante además conocer la Escuela Infantil por dentro: su estructura, su organización y su funcionamiento. Por ello, en Booma te animamos a que vengas a conocernos y nos preguntes por todo aquello que te interese o te preocupe. Estaremos encantados de recibirte y dar respuesta a tus inquietudes.

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La retirada del chupete

La capacidad de mamar es innata en los mamíferos. En nuestra especie, los bebés comienzan a realizar el acto de succión estando en el útero materno. A través de ecografías es posible comprobar como a partir del quinto mes el niño comienza a chuparse el dedo pulgar. Se trata de un acto reflejo que le prepara para poder alimentarse después del parto.

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La succión

Durante los primeros meses de vida, la succión forma parte del conjunto de reflejos primarios que ayudan al bebé a adaptarse al medio. Como escribía Jean Piaget, el mundo para el bebé es succionable. Y es que el reflejo de succión es uno de los primeros instrumentos que poseemos los seres humanos para contactar con el mundo que nos rodea e iniciar el conocimiento. Más adelante la actividad de succión se convierte en un acto voluntario que proporciona relajación y consuelo cuando el niño siente miedo o ansiedad (por ejemplo, al separarse de la madre, en la oscuridad antes de dormir o ante situaciones desconocidas que le producen temor).

A lo largo del primer año el mundo afectivo del niño se desarrolla mediante actividades que tienen relación con la boca (succionar, alimentarse, chupar o morder objetos, etc.). ¿Cuántas veces le hemos dado un objeto a un bebé y lo primero que ha hecho es llevárselo a la boca? Es conveniente, por tanto, que durante esta fase oral el niño utilice el chupete, evitando así satisfacer la necesidad de succión chupándose el dedo, que es más duro que la tetina y menos higiénico.

La retirada del chupete

A medida que el niño va creciendo, su desarrollo emocional aumenta y va siendo capaz de encontrar otras formas de controlar sus emociones. Cada vez necesita usar menos la boca para explorar el entorno o succionar el chupete para controlar la ansiedad y el miedo. A partir de los 12 meses (como norma general), proporcionándole siempre estímulos positivos que aumenten la confianza en sí mismo, se puede iniciar el abandono progresivo del chupete. Para ello es necesario plantear otras alternativas al mismo, mostrando siempre un gran apoyo afectivo que le permitan superar aquellos momentos en los que aparece la inseguridad, la ansiedad o el miedo.

Se debe tener en cuenta que es contraproducente intentar iniciar la retirada del chupete en condiciones no favorables puesto que, si el niño no está preparado, es probable que comience a chuparse el dedo. Éste hábito es más difícil de erradicar puesto que el chupete puede desaparecer, pero el dedo no. Por eso es conveniente iniciar el proceso cuando las condiciones sean las propicias y no se estén produciendo situaciones que generen ansiedad (cambio de habitación o de domicilio, escolarización, la llegada de un hermano, etc.).

También es importante recordar que no queremos pasar un mal rato y que las riñas, los chantajes y los castigos no favorecen el proceso y hacen que el niño pierda confianza y autoestima. Por el contrario, es bueno alabar sus logros, reforzar la imagen positiva de sí mismo o acrecentar su deseo de ser mayor (abandonar el chupete significa crecer).

¿Cómo conseguirlo?

Para conseguir el objetivo de quitar el chupete es bueno alargar lo más posible los ratos en los que no lo use, de manera que vaya quedando sólo para el momento en el que haya que conciliar el sueño. Es necesario ofrecer alternativas cuando pida el chupete para mantenerlo distraído y enfocado en otra cosa. También prestar atención a los momentos en los que lo demanda para detectar qué le pasa al niño y poder brindar así un apoyo afectivo extra en lugar del chupete. Procuraremos que no lo tenga a la vista durante el día y no volver a dárselo si ya ha dejado de usarlo. Durante éste período es importante felicitarle por los logros, mostrar comprensión y proporcionarle mucho cariño.

La asistencia de los niños a una Escuela Infantil favorece el hecho de que no demande el chupete en momentos en los que realmente no lo necesita, ya que se encuentra en un ambiente que le ofrece múltiples opciones de distracción. En este sentido, es conveniente que los padres no le ofrezcan el chupete a la hora de la recogida ya que el niño podría desarrollar el hábito de pedirlo nada más verles llegar.

La retirada del chupete es un hito importante en la vida del niño. Es conveniente conocer que el uso habitual del mismo más allá del primer año puede tener futuras consecuencias físicas que afectan al maxilar superior, haciendo que no coincidan los dientes inferiores con los superiores y provocando consecuencias negativas en la pronunciación y la masticación. Igualmente, hay que tener presente que el niño es capaz de superar grandes problemas para conseguir la aprobación y el cariño de sus padres, así que tomar la decisión de comenzar el proceso de abandono del chupete no debe ser nunca un motivo angustia.

Escuela Infantil Booma