La retirada del chupete

La capacidad de mamar es innata en los mamíferos. En nuestra especie, los bebés comienzan a realizar el acto de succión estando en el útero materno. A través de ecografías es posible comprobar como a partir del quinto mes el niño comienza a chuparse el dedo pulgar. Se trata de un acto reflejo que le prepara para poder alimentarse después del parto.

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La succión

Durante los primeros meses de vida, la succión forma parte del conjunto de reflejos primarios que ayudan al bebé a adaptarse al medio. Como escribía Jean Piaget, el mundo para el bebé es succionable. Y es que el reflejo de succión es uno de los primeros instrumentos que poseemos los seres humanos para contactar con el mundo que nos rodea e iniciar el conocimiento. Más adelante la actividad de succión se convierte en un acto voluntario que proporciona relajación y consuelo cuando el niño siente miedo o ansiedad (por ejemplo, al separarse de la madre, en la oscuridad antes de dormir o ante situaciones desconocidas que le producen temor).

A lo largo del primer año el mundo afectivo del niño se desarrolla mediante actividades que tienen relación con la boca (succionar, alimentarse, chupar o morder objetos, etc.). ¿Cuántas veces le hemos dado un objeto a un bebé y lo primero que ha hecho es llevárselo a la boca? Es conveniente, por tanto, que durante esta fase oral el niño utilice el chupete, evitando así satisfacer la necesidad de succión chupándose el dedo, que es más duro que la tetina y menos higiénico.

La retirada del chupete

A medida que el niño va creciendo, su desarrollo emocional aumenta y va siendo capaz de encontrar otras formas de controlar sus emociones. Cada vez necesita usar menos la boca para explorar el entorno o succionar el chupete para controlar la ansiedad y el miedo. A partir de los 12 meses (como norma general), proporcionándole siempre estímulos positivos que aumenten la confianza en sí mismo, se puede iniciar el abandono progresivo del chupete. Para ello es necesario plantear otras alternativas al mismo, mostrando siempre un gran apoyo afectivo que le permitan superar aquellos momentos en los que aparece la inseguridad, la ansiedad o el miedo.

Se debe tener en cuenta que es contraproducente intentar iniciar la retirada del chupete en condiciones no favorables puesto que, si el niño no está preparado, es probable que comience a chuparse el dedo. Éste hábito es más difícil de erradicar puesto que el chupete puede desaparecer, pero el dedo no. Por eso es conveniente iniciar el proceso cuando las condiciones sean las propicias y no se estén produciendo situaciones que generen ansiedad (cambio de habitación o de domicilio, escolarización, la llegada de un hermano, etc.).

También es importante recordar que no queremos pasar un mal rato y que las riñas, los chantajes y los castigos no favorecen el proceso y hacen que el niño pierda confianza y autoestima. Por el contrario, es bueno alabar sus logros, reforzar la imagen positiva de sí mismo o acrecentar su deseo de ser mayor (abandonar el chupete significa crecer).

¿Cómo conseguirlo?

Para conseguir el objetivo de quitar el chupete es bueno alargar lo más posible los ratos en los que no lo use, de manera que vaya quedando sólo para el momento en el que haya que conciliar el sueño. Es necesario ofrecer alternativas cuando pida el chupete para mantenerlo distraído y enfocado en otra cosa. También prestar atención a los momentos en los que lo demanda para detectar qué le pasa al niño y poder brindar así un apoyo afectivo extra en lugar del chupete. Procuraremos que no lo tenga a la vista durante el día y no volver a dárselo si ya ha dejado de usarlo. Durante éste período es importante felicitarle por los logros, mostrar comprensión y proporcionarle mucho cariño.

La asistencia de los niños a una Escuela Infantil favorece el hecho de que no demande el chupete en momentos en los que realmente no lo necesita, ya que se encuentra en un ambiente que le ofrece múltiples opciones de distracción. En este sentido, es conveniente que los padres no le ofrezcan el chupete a la hora de la recogida ya que el niño podría desarrollar el hábito de pedirlo nada más verles llegar.

La retirada del chupete es un hito importante en la vida del niño. Es conveniente conocer que el uso habitual del mismo más allá del primer año puede tener futuras consecuencias físicas que afectan al maxilar superior, haciendo que no coincidan los dientes inferiores con los superiores y provocando consecuencias negativas en la pronunciación y la masticación. Igualmente, hay que tener presente que el niño es capaz de superar grandes problemas para conseguir la aprobación y el cariño de sus padres, así que tomar la decisión de comenzar el proceso de abandono del chupete no debe ser nunca un motivo angustia.

Escuela Infantil Booma